martes, 5 de marzo de 2013

Capítulo 5

Estaba oscuro, no distinguía donde estaba. Poco a poco mi vista se fue acostumbrando a la oscuridad. Finalmente, pude distinguir algunas cosas. Noté una puerta por la cual entraba la luz. Estaba en una cama de una plaza, tal ves una y media. La habitación es pequeña. Noté con dificultad algunos objetos raros. Un tocador, con un espejo. Encima de este, hay un foco y veo su interruptor. Me levanté para ir a encenderlo. Aun no recordaba bien lo que habia pasado. De repente tropecé con algo. Veo que es, era una caja musical. La acaba de romper. Me agacho para intentar ver si la puedo reparar y al hacerlo, me golpee la frente con el tocador y me caigo para atrás. Quedé apoyado contra la cama. Usé mi mano como apoyo para levantarme cuando siento algo en mi mano, me asusté imaginando lo que era. Para comprobarlo lo tome con las dos manos y sentí mejor el objeto. Si era lo que temía. Era una mano, y no estaba el cuerpo. Me asusté mucho, di un grito y alguien entra a la habitación noto que usaba una vela y tenía un pedazo de madera. Era mujer, me parecía familiar. Me golpeó con el palo y caí inconciente.

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Han pasado dos semanas desde el evento, ya casi asimilo lo que esta pasando. Desde que vi ese cadáver en el parque, he sentido que poco a poco he cambiado. Ahora siento más adrenalina por mis venas. 
Verán, les explicaré lo que pasa. Ustedes ya saben lo que pasó, estaba en mi casa, desinformado. Salgo y escucho un grito. Voy a ver y bum, un cadáver de una mujer. Voy a buscar ayuda, encuentro un señor que me comienza a perseguir. Un hombre con un arma me dice que entre y le da al "zombie" en la cabeza. Desde el momento en el que entré en esa casa, me había unido a la resistencia de la ciudad. Les explicare:
Hasta ahora se han descubierto 8 resistencias en la ciudad. Una de ellas es la mía. Cada una tiene un líder, y los líderes han conseguido un medio de comunicación: fuegos artificiales. Un fuego artificial verde indica que a la resistencia le falta comida. Un fuego artificial azul indica que las municiones son escasas y un fuego artificial rojo indica reunión de los líderes en una casa que fue elegida por voto popular. Y por cierto  la aún sin estrenar fuego artificial naranja: emergencia. Si se logra enviar a tiempo indica que la resistencia esta siendo atacada por zombies y se necesita ayuda. En mi opinión es innecesaria. Para cuándo se llegue estarán muertos.

Hay cargos en la resistencia: centinela (encargado de ver el cielo en busca de fuegos artificiales y de lanzarlos), buscador (cada semana va y busca sobrevivientes y munición o armas en las calles con dos compañeros), cocinero (a parte de cocinar, va a los supermercados a asaltarlos con dos compañeros) y mi puesto: el contador. Lo único que hago es ver que todos estemos completos y que haya suficiente comida.

La base militar más cercana esta demasiado lejos para arriesgarse a ir. Y estamos bien bajo este sistema aunque sea temporal, algún día los supermercados se quedarán sin comida y ahí estaremos en problemas, y si no lo había dicho: mi nombre es Franco.  
Ahora estoy contabilizando la comida, noto que Grecia (la centinela del grupo) está bajando por alguna razón. De repente dice: ¡fuego rojo! 

Reunión de líderes. El líder organiza y da los puestos en la resistencia además funciona de mediador para cualquier pelea, es como el hermano mayor de todos. También es el encargado de defender la casa de una invasión, y si necesita ayuda la llama. Su nombre es Cesar. 

César entró en la cocina:
-¿Estas segura?
-Sí, lo acabo de ver. 
-Franco, necesito que avises a López y Rodrigo que hoy los necesito en la noche como ayuda. 
-¡SÍ, SEÑOR! 
-Franco, ya te he dicho que no me tienes que llamar señor, me puedes llamar César.
-¡DE ACUERDO SEÑOR... Cesar, lo lamento señor, digo...
-Ya no importa Franco, vamos. Todos a nuestras posiciones.
López era el más hábil en cuanto a armas blancas del equipo, aunque no tenía ningún puesto más que acompañante, se sabía bien que, si es que es necesario, podría reemplazar a César. Tuvo entrenamiento militar de dos años. Rodrigo era un drogadicto rehabilitado. En el mundo del narcótico aprendió bien a usar las armas. Ellos dos, son los especialistas en armas, o así los llamo yo. 
Cuando hay una reunión de líderes se pide que al menos lleven dos acompañantes por seguridad. De qué irán a hablar ahora? La última reunión no se me contó nada de lo que iban a hacer. 
López estaba afilando su cuchillo y hablaba con Rodrigo, seguro de como era su vida antes de esta gran mierda.
-No en serio Rodrigo, te juro que esa discoteca era mejor que la que tu me hablas. 
-Estas loco López! ¿Sabes como yo defino el mejor lugar para festejar? El que venda las drogas más baratas.
-Bueno pero eso ya que importa, seguro que esos lugares ahora están infestados por zombies.
-No sabes que haría por un cigarrillo de calidad. 
-Rodrigo, López: César ha dicho que son sus acompañantes para la reunión de líderes.
-¡Hay que sorpresa!-dijo Rodrigo- siempre nos elige...
-Bueno pues si nos elige es porque somos buenos!-dijo López con tono positivo.
-¡Uy no! Esta noche iba a ir arriba a cenar con Grecia! Ah, ¿ahora que hago?-dijo Rodrigo.
-Rodrigo no se como tienes cabeza para el amor en el Apocalipsis zombie-dijo López.
-Rodrigo... Si quieres... yo podría ir en tu lugar... Ya sabes, por que estas ocupado...-dije yo, intentando que no se notara mis deseos de ir a una reunión de líderes.
-Si, si. Buena idea Franquito! Dile a César que estoy, no sé inventale una excusa. Hoy quiero dar el siguiente paso con Grecia. 
Emocionado fui y le dije a César lo que paso, diciendo que Rodrigo tenía la pierna mal. Y por suerte, aunque a regañadientes, aceptó la propuesta. 
Al fin, ¡iría a una reunión de líderes!

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martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo 4


La ciudad estaba oscura, a penas podía distinguir que estaba a 5 metros y que estaba a 10. Por alguna razón los faroles no encendieron esta noche. Las calles están muy calladas. No he salido de mi casa por tres días. Compré suficiente comida, y pedí descanso en mi trabajo y me quedé tres días jugando videojuegos. Pero tuve que salir para comprar más snacks, y ahora me encuentro así. Todo eh silencio... Me parece muy raro. De pronto escucho un grito. Era femenino, eso estaba seguro. Decidí correr para ver que sucedía. Tenía una lámpara en mi celular, esas que cuelgan muy baratas. De eso me ayudé a ver. Al llegar de donde venía el grito, no había nada. Nadie. Estaba en silencio. Decidí caminar un poco más por el parque de donde provino el grito cuando me tropecé con algo y caí. Al levantarme quise ver con qué me había tropezado, era un cuerpo. De una chica. Estaba sin vida. Me quede atónito. No reaccione, no grité, nada. Me quedé viendo el cuerpo. Le faltaban algunos dedos. Tenía mordeduras en todos lados. En los alrededores de la mordedura tenía zonas negras. Me pregunté que rayos pasaba.  Llamé a la policía. No contestan. Seguí caminando mientras gritaba por ayuda. Algo se movió, volteé para ver que era. Era una persona dando alaridos. Me acerqué a él. 
-Señor, debe ayudarme. ¡Acabo de encontrar un cuerpo! Y es raro, nunca había visto algo así. 
No responde, sigue hablando solo, que más parecía que estaba balbuceando, quise ver que le pasaba y jalo su hombro para ver su rostro. 

Era blanco, blanco como la leche. Con ciertas zonas negras. Los ojos estaban blancos, con venas negras. Su boca estaba votando saliva y sangre, pero era sangre más oscura. Estaba encorvado y era casi calvo. Me miró, creo, y después comenzó a gritar. No decía nada. Eran los balbuceos pero en gritos. Yo me asusté mucho. Del miedo comencé a escapar. Él, o eso, me comenzó a seguir. Cuando de repente una puerta se abrió, salió un hombre con una escopeta y dijo:
-Entra.
Le obedecí. Después escuché un disparo y cerró la puerta.

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Ya había pasado un día desde que dejé mi vida, no sabía a donde ir. Era un fugitivo. Cuando MeCura descubra lo que hice me demandarán y me encerrarán de por vida. Tenía mi maleta, en ella todo lo que necesitaba para una nueva vida. Vivía en la capital. El país vecino más cercano estaba a 2 día en carro. No lo lograría. Tuve que pensar en otra cosa. Estaba en la autopista, intenté ir en caminos gal azar para llegar al lugar más inhóspito posible. Llegué a un lugar con montañas. Por suerte llevaba comida. Decidí dormir ahí. Ya llevaba dos días  conduciendo con la poca comida que me quedaba y me parecía que solo logré dar vueltas. Ya era tarde. Eran las 11pm. Decidí salir de la carretera o la pista, ya no sabía si seguía en la carretera. Y con mi auto subí una pequeña montaña de lo que parecía arena y me quedé dormido ahí.
Me sorprendió que aún no me atraparan. No sabía ninguna ruta al extranjero. Y seguro a penas me moví unos 20 kilómetros. No tenía mapas. No tenía mucha agua, en la mañana siguiente buscaría un pueblo y me quedaré ahí para comprar comida y un techo para seguir mi camino. 

Encontré un pueblo, pero estaba como deshabitado. Me fijé en una casa y vi por la ventana.  Me di cuenta que estaba con tablas. Pero por entré ellas vi que aún habían personas dentro y había una radio encendida. Toqué la puerta.
-¡QUIÉN ANDA AHÍ! ¡SI ERES UNO DE ESOS MALDITOS CHUPA SANGRES MEJOR LARGATE!
No sabía que decir, ¿chupa sangres? 
-Perdón, no sé que esta pasando. Llevo días sin ver las noticias y no sé nada. -Aunque dudaba de la cordura de ese hombre.
Abrió la puerta y me dejó entrar. Era un hombre de edad promedia. Su casa era un tanto humilde. Tenía un cuchillo en mano. 
-No eres uno de ellos, entra. Conoce al grupo. 
-¿Quienes son ellos?
-El grupo ya te explicará.
Entré más en la casa en lo que parecía ser una cocina y sala al mismo tiempo. Habían personas, niños y niñas, jóvenes, señoras. Unos 10 en total. Uno se acercó.
-¿Tienes comida, armas, algo que nos pueda servir?
-¡Servir para qué! No entiendo nada, alguien me puede explicar que pasa acá? 
-En serio, no sabes nada. ¿Qué no has visto las noticias? Al parecer un perro tenía una enfermedad echa tan solo por el demonio. Y este mordió al dueño. Sacrificaron al perro. El dueño fue llevado a un hospital, pues estaba inconsciente. A las doce horas más o menos presentó síntomas raros. Su piel se aclaró y sus ojos se blanquearon. Mordió a la enfermera. Y esta fue mandada a casa. Junto con dos guardias de seguridad que también fueron mordidos.  Pero fue solo el principio siguió rasgando y mordiendo a más personal, no sabían que hacer con el. Finalmente murió por un disparo en la cabeza por un guardia en defensa. A las doce horas, los mordidos o infectados mordieron a más y más. Se volvió imparable. Algunos los llaman infectados, yo, los llamo zombies. 
-¿Y como sabes todo eso?
-Trabajé en ese hospital. Era un camillero. Por suerte no me mordió. Y escapé con mi hijo y mi esposa. Y aquí encontré a Juan que nos acogió en su casa ya enterado de lo que sucedía. >Otras personas también huyeron de la ciudad, pero con ellos, vino la enfermedad. Y ahora está en toda la capital. Desde las ciudades hasta los pequeños pueblos como este. 

Cuando terminó la historia pensé, y me di cuenta que yo era el responsable de esto. Al darme cuenta de esto me desmayé.

jueves, 17 de enero de 2013

Capitulo 3

Ya había cogido la medicina y la jeringa para inyectarla. Por suerte, al tener las llaves, el sistema de seguridad no se activó lo que me permitió escapar sin errores. Una ves afuera, me puse a reflexionar, ¡qué me estaba ocurriendo! Acababa de robar algo que puede valer millones. Que me puede encarcelar por el resto de mi vida. Y así es el ciclo de la vida, uno nace y muere. Tal como dice el dicho: Los muertos a la fosa y los vivos a la hogaza. No estaba de acuerdo con la medicina, pero mi opinión no les iba a importar a los multimillonarios dueños de MeCura. Ya sabía lo que haría. Al llegar a mi casa, guardaría la medicina y el día de mañana, aprovechando que es día de descanso, iré muy temprano para devolver la medicina y el lunes borrar el video de seguridad con la excusa que fue un accidente.

De niño me gustaban las armas. Sabía muchos modelos, desde armas de mano hasta LMGs. Aunque recién dí mi primer disparo a los 18, y más tarde compré algunas armas para practicar tiro al blanco, obviamente, legales. Tenía en mi casa una 1911, una Colt .45 (esas de acción simple) y una USP. La .45 era tal ves el segundo o tercer objeto más valioso en mi casa, después de mi 4x4 y mi televisor.Ya estaba por llegar a mi auto cuando ocurrió tal ves el por error de mi vida, y de la historia universal. Había olvidado el perro que me asustó. Al pasar de nuevo por ahí, el perro ladró y caí al suelo; el frasco con la enfermedad se rompió y su contenido se derramó al piso llegando al perro que lo lamió. El primer zombie, el infectado cero: el perro de mi vecino.

No sabía que ocurriría obviamente, aún desconocía cual era el efecto total del virus. Mi respuesta fue o confesar y pasar el resto de mi vida en prisión o escapar. Opté por la segunda opción. Corrí a mi hogar, y empecé a empacar. Ropa, mi título, dinero, las armas, etc. Todo lo que fuera necesario para iniciar una nueva vida. Pensé en pasar a por René pero... No quería involucrarla y su estado de salud no le permitiría el escape.

A la noche del día siguiente ya estaba a kilómetros de la ciudad en mi auto. En esa ciudad, dejé mi vida, mis pocos amigos, mi madrastra... y el inicio del fin del mundo. Para la noche del día siguiente, el perro se había transformado (tarda 12 horas en hacer efecto) y había mordido a su dueño, y el dueño y el perro a más y más. Aproximadamente 1000 infectados para el día uno, aunque mis matemáticas son malas. Ahora el virus es conocido como el virus MeCura. Tal ves no he mencionado esto: mi nombre es Sergio Gasmenda y soy el prisionero de la última resistencia en mi país, tras meses de huir fui capturado al pasar cerca de las instalaciones secretas de la resistencia. Acusado del asesino de la humanidad y todo lo viviente. Tras meses de huir y sobrevivir a los zombies he cambiado. Antes de ser capturado, hice unos cuantos amigos. Sé que ya están planeando mi escapatoria y también sé que eso podría involucrar la caída de la resistencia. Pero antes de ser liberado, quiero contarles como pasé de ser un simple médico a ser un sobreviviente del fin del mundo.

viernes, 11 de enero de 2013

Capitulo 2

Entré al laboratorio, habían muchos frascos y equipos. Mis conocimientos en medicina no eran suficientes como para comprender esto. Así que tan solo busqué frasco por frasco hasta que lo encontré. Tenía una etiqueta con un código, igual al de la hoja. Pero pasó algo que recién comprendo hoy. Esos retoques que faltaban a la medicina eran mentira. Aún apenas estaba a medio camino la cura. Se volvía a reactivar el sistema nervioso, la vista los oídos, en general los cinco sentidos. Pero el banco de memoria aún no se podía reanimar. Así mismo la inteligencia tampoco. Serían seres primitivos que solo seguirían sus instintos como respirar, caminar, gritar... y comer.El cuerpo ya no funcionaba de la misma manera. El corazón ya no es tan fuerte como antes, la sangre que llega al cuerpo no es tanta. Esto hace que el cuerpo adquiera una nueva tonalidad. Son seres cavernícolas que no piensan, solo comen. Y hay un dato más. La medicina es una enfermedad. Su función es inyectarla en el cuello y como no tenía un medio para expandirse en un ser muerto, se hizo como un parásito. El parásito se expandía por todo el cuerpo y lo reanimaba. Era contagioso , y si entra en otro organismo (vivo o muerto) hará que este cambie a la forma ya descrita. Faltaba hacer que se reactive el banco de memoria, la inteligencia y solucionar el problema del corazón y lo más importante, hacer que no sea contagioso. Si lo fuera, un revivido podría revivir a cuantos quiera con solo morderlo (si lo hace sangrar, su saliva entrará en su torrente sanguíneo).
Pero desconocía de esto. Solo lo robé y esperaría a que mi madre muera para dársela. Era sábado, así que el domingo no habría que trabajar. Ese día iría a la casa de mi madrastra a informarle.

martes, 8 de enero de 2013

Capítulo 1

Estaba volviendo a casa después de un día arduo de trabajo. Vivía a unas cuantas cuadras de mi trabajo así que no gastaba en transporte. Estaba solo en la calle, viendo en mi caminar a cada farol de luz. Algunos parpadeaban de ves en cuando. Un perro ladró y me asustó, por suerte estaba solo y nadie vio mi vergonzosa reacción. Era un poco miedoso. Una persona que trabajaba en una farmacia y que vivía solo. El miedo me suele dominar, también las ansias. No soy heroico ni fuerte ni alto. En resumen no soy un "imán" de mujeres.
Mis padres están muertos, murieron en un accidente. Eran divorciados, mi padre estaba casado con mi nueva madrastra en el entonces que murieron, cuando a penas tenía 12 años. Era muy pequeño para entender la razón por la cuál mis padres divorciados estaban en el mismo auto y cómo fue posible que mi padre maniobrara tan mal el auto. Tal ves hacían algo que hasta ahora no quiero ni imaginarme. Era tal ves esas noches donde las parejas olvidan sus pasadas discusiones y se dejan llevar. Pero no eran ni pareja. Mi madrastra quedó devastada, la quiero mucho. Es buena persona. No vive muy cerca, a más o menos una hora a pié.
Mi madrastra se llama René y me daba regalos siempre que la veía, para los tres meses que estuvo casada con mi padre antes de su muerte, ya me había obsequiado una buena cantidad de presentes. Logré agarrarle cariño, ella me crió de ahí en adelante. Tal ves la quiero porque como ella no puede tener hijos, me da ese afecto de madre que nunca recibí.
Ya casi había llegado a mi casa cuando me doy cuenta que olvidé mis llaves en la farmacia. La empresa MeCura era la más grande del continente en cuanto a la venta de medicinas. Era el punto tal que tenía su laboratorio de investigación médica. Investigaban la cura a enfermedades para ser los primeros y únicos en tenerla y venderla a altos precios. Habían ya encontrado la cura al asma, al lupus y a algunos cánceres como el leucemia. Pero eran muy caras. Estudié 9 años medicina en la mejor universidad del país. Gracias a mis estudios recibía una considerable paga que me permitió comprar una casa grande, tener auto y darme algunos lujos y comodidades.
Al llegar a la farmacia, saco las llaves para abrirla y entro. Casualmente yo era el administrador de una de las tiendas con laboratorio y una de las más importantes. Buscando en el mostrador mis llaves de mi hogar, encuentro algo. Una caja que el inspector de calidad de la misma empresa había olvidado hoy. La ansiedad me superó y abría la caja. Encontré un informe, al leerlo me dí cuenta que MeCura estaba buscando la cura a la peor de todas las enfermedades, la más terminal y la más crónica de todas. Que ninguna otra persona ni se le habría ocurrido buscar su cura. Exacto, MeCura buscaba la cura a la muerte. Estaba sorprendido, si encontraban la solución pasarían a ser la mejor empresa en el globo. René había caído enferma. Muy enferma. La enfermedad aún no se sabía cual era, pero algo era seguro. Morirá pronto. Esto podría revivirla. Pero seguro que el precio sería tan alto que ni con todas mis pertenencias juntas la podría pagar, además aun no estaba terminada del todo. Le faltaban retoques.
Increíblemente para mi fortuna, la medicina se estuvo desarrollando en este mismo laboratorio (esto implicaba que era un gran secreto para que ni se lo informen al administrador de la misma tienda). No tenía opción. Estaba decidido a robarla.