martes, 8 de enero de 2013

Capítulo 1

Estaba volviendo a casa después de un día arduo de trabajo. Vivía a unas cuantas cuadras de mi trabajo así que no gastaba en transporte. Estaba solo en la calle, viendo en mi caminar a cada farol de luz. Algunos parpadeaban de ves en cuando. Un perro ladró y me asustó, por suerte estaba solo y nadie vio mi vergonzosa reacción. Era un poco miedoso. Una persona que trabajaba en una farmacia y que vivía solo. El miedo me suele dominar, también las ansias. No soy heroico ni fuerte ni alto. En resumen no soy un "imán" de mujeres.
Mis padres están muertos, murieron en un accidente. Eran divorciados, mi padre estaba casado con mi nueva madrastra en el entonces que murieron, cuando a penas tenía 12 años. Era muy pequeño para entender la razón por la cuál mis padres divorciados estaban en el mismo auto y cómo fue posible que mi padre maniobrara tan mal el auto. Tal ves hacían algo que hasta ahora no quiero ni imaginarme. Era tal ves esas noches donde las parejas olvidan sus pasadas discusiones y se dejan llevar. Pero no eran ni pareja. Mi madrastra quedó devastada, la quiero mucho. Es buena persona. No vive muy cerca, a más o menos una hora a pié.
Mi madrastra se llama René y me daba regalos siempre que la veía, para los tres meses que estuvo casada con mi padre antes de su muerte, ya me había obsequiado una buena cantidad de presentes. Logré agarrarle cariño, ella me crió de ahí en adelante. Tal ves la quiero porque como ella no puede tener hijos, me da ese afecto de madre que nunca recibí.
Ya casi había llegado a mi casa cuando me doy cuenta que olvidé mis llaves en la farmacia. La empresa MeCura era la más grande del continente en cuanto a la venta de medicinas. Era el punto tal que tenía su laboratorio de investigación médica. Investigaban la cura a enfermedades para ser los primeros y únicos en tenerla y venderla a altos precios. Habían ya encontrado la cura al asma, al lupus y a algunos cánceres como el leucemia. Pero eran muy caras. Estudié 9 años medicina en la mejor universidad del país. Gracias a mis estudios recibía una considerable paga que me permitió comprar una casa grande, tener auto y darme algunos lujos y comodidades.
Al llegar a la farmacia, saco las llaves para abrirla y entro. Casualmente yo era el administrador de una de las tiendas con laboratorio y una de las más importantes. Buscando en el mostrador mis llaves de mi hogar, encuentro algo. Una caja que el inspector de calidad de la misma empresa había olvidado hoy. La ansiedad me superó y abría la caja. Encontré un informe, al leerlo me dí cuenta que MeCura estaba buscando la cura a la peor de todas las enfermedades, la más terminal y la más crónica de todas. Que ninguna otra persona ni se le habría ocurrido buscar su cura. Exacto, MeCura buscaba la cura a la muerte. Estaba sorprendido, si encontraban la solución pasarían a ser la mejor empresa en el globo. René había caído enferma. Muy enferma. La enfermedad aún no se sabía cual era, pero algo era seguro. Morirá pronto. Esto podría revivirla. Pero seguro que el precio sería tan alto que ni con todas mis pertenencias juntas la podría pagar, además aun no estaba terminada del todo. Le faltaban retoques.
Increíblemente para mi fortuna, la medicina se estuvo desarrollando en este mismo laboratorio (esto implicaba que era un gran secreto para que ni se lo informen al administrador de la misma tienda). No tenía opción. Estaba decidido a robarla.

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